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La compatibilidad electromagnética en los aviones

En los próximos meses veremos que ya no se nos pedirá que apaguemos el teléfono móvil o la tablet en los aviones. Esto no ha sido posible hasta que no se ha podido asegurar la compatibilidad electromagnética entre nuestros dispositivos electrónicos personales y los elementos de control, navegación y comunicación de las aeronaves.

La alta complejidad de las aeronaves actuales hace necesaria la realización de unos completos y costosos procesos de pruebas, ensayos y validaciones para obtener la acreditación de los vehículos y poder poner en servicio. Entre todo el conjunto de evaluaciones que se hacen, la verificación de la compatibilidad electromagnética de la aeronave representa un elevado coste económico y de tiempo debido a las instalaciones necesarias para realizar los ensayos y a la dificultad de hacer evaluaciones previas en las fases de diseño o de prototipo.

El proyecto europeo HIRF-SE, realizado en los últimos cuatro años, ha desarrollado métodos de simulación numérica para poder evaluar la compatibilidad electromagnética de aviones y helicópteros tanto en las fases de diseño de los vehículos como en la validación final por la certificación. La posibilidad de poder evaluar el comportamiento electromagnético de la estructura y el cableado, teniendo en cuenta los nuevos materiales utilizados en aeronáutica, antes de disponer del prototipo final de la nave permite reducir de manera considerable la costosa fase de certificación y calificación de los aparatos.

En el proyecto han participado 43 socios de 12 países europeos y ha tenido un presupuesto total de 26,5 millones de euros.

El Grupo de Compatibilidad Electromagnética de la UPC ha trabajado en este proyecto en varios niveles. Por un lado, ha desarrollado técnicas de post procesado y de validación de los resultados de las simulaciones. También ha participado en las diferentes campañas de ensayos, realizando medidas de partes de helicópteros y aviones no tripulados en los laboratorios del grupo y colaborando con otros socios en la medición completa de un helicóptero en las instalaciones de Alenia, la empresa italiana coordinadora del proyecto.